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En el corazón de la industria automotriz mexicana, el precio de una tarima de plástico reforzado de uso industrial puede oscilar entre $2,500 MXN para modelos estándar hasta superar los $15,000 MXN por unidad para soluciones de ingeniería a medida. Para un gerente de compras o de logística de una armadora, Tier 1 o Tier 2 en el Bajío, esta variación no es un detalle menor; es el reflejo de una decisión estratégica. No se trata de adquirir una simple pieza de plástico, sino de invertir en una herramienta de ingeniería diseñada para operaciones críticas donde un fallo no es una opción. El costo de compra es solo el punto de partida.

Entendiendo el precio de una tarima: Más allá del costo inicial de adquisición

Si usted es responsable de la cadena de suministro o del área de compras en el sector automotriz, la pregunta correcta no es "¿cuánto cuesta esta tarima?". La pregunta es "¿qué valor tangible aportará a mi operación y cómo protegerá mis componentes de alto valor?". Aquí es donde se debe cambiar la perspectiva. Una tarima de plástico de alto rendimiento no es un gasto consumible, es una inversión directa en la eficiencia, seguridad y continuidad de su cadena de suministro.

A diferencia de las tarimas de madera, que son prácticamente un commodity con una vida útil limitada y riesgos inherentes (astillas, clavos, contaminación), una tarima de plástico reforzado está diseñada para resistir ciclos de uso intensivo, proteger componentes de alto valor y optimizar flujos automatizados. Este punto es crucial para las armadoras y sus proveedores Tier 1, Tier 2 y Tier 3, donde un fallo en el manejo de materiales puede significar la detención de una línea de producción completa, con costos que escalan a miles de dólares por minuto.

La tarima como un activo estratégico en su línea de producción

Deje de visualizar la tarima como una simple plataforma de carga. Concíbala como un componente integral de su sistema de manejo de materiales, uno que impacta directamente en indicadores clave de rendimiento (KPIs):

  • Seguridad del producto: Protege componentes críticos y de alto costo (electrónicos, transmisiones, piezas estéticas) contra impactos y daños, tanto en el almacén como en tránsito.
  • Eficiencia operativa: Facilita la integración con sistemas automatizados (AGVs, transportadores), agiliza los movimientos en el almacén y reduce las interrupciones en las líneas de ensamble.
  • Durabilidad y retorno de inversión (ROI): Hablamos de cientos de ciclos de uso, no de los pocos que soporta la madera. Esto justifica el costo inicial con un retorno de inversión medible a través del Costo Total de Propiedad (TCO).

Piénselo así: en operaciones tan demandantes como las del corredor automotriz mexicano, una tarima de $10,000 MXN que evita un solo incidente de daño a producto, valuado en miles de dólares, se paga sola. El verdadero costo no reside en el precio de adquisición, sino en las pérdidas operativas que previene.

Para comprender cómo estos factores se traducen en el precio final, es fundamental analizar las especificaciones técnicas. Esto le permitirá conectar los requerimientos de su operación con la inversión necesaria y estar mejor preparado para evaluar las propuestas de sus proveedores.

Los 7 factores técnicos que definen el precio de una tarima

El precio de una tarima industrial nunca es arbitrario. Se calcula a partir de especificaciones técnicas precisas, donde cada detalle está diseñado para resolver un desafío operativo concreto en su planta. Como comprador técnico en la industria automotriz, comprender estos factores le permite justificar una inversión que, a primera vista, puede parecer elevada, pero que demuestra su valor en la reducción de mermas y la optimización de procesos.

Elegir una tarima especializada es análogo a configurar un vehículo para una misión crítica. No utilizaría un vehículo estándar para transportar carga sobredimensionada; de la misma forma, no debería usar una tarima genérica para componentes automotrices que son la columna vertebral de su producción.

Analicemos los elementos que configuran ese costo final y su importancia estratégica.

1. El material: La base de la resistencia y durabilidad

El componente principal es el polietileno de alta densidad (HDPE), pero su origen y formulación son determinantes:

  • HDPE Virgen: Es el material en su estado más puro. Ofrece la máxima resistencia al impacto, consistencia dimensional y durabilidad estructural, ideal para sistemas de racks a gran altura o para el manejo de componentes pesados y sensibles. Su costo es más elevado, pero garantiza un rendimiento predecible y sin sorpresas, cumpliendo con los estándares de calidad más exigentes.
  • HDPE Reciclado: Una alternativa económica y sostenible, alineada con las metas ESG. Se fabrica con material reprocesado y su desempeño es excelente para circuitos logísticos internos o cargas que no demandan la máxima capacidad estructural. Es una opción inteligente para optimizar costos en aplicaciones controladas.

2. Dimensiones y diseño a medida

Las medidas estándar, como la de 101×121 cm, son comunes en la industria y su costo tiende a ser más competitivo. Sin embargo, para los proveedores Tier 1, 2 y 3, es frecuente la necesidad de tarimas a medida para optimizar el espacio en contenedores marítimos o para integrarse a la perfección en sistemas de transporte automatizados (AGVs).

Un diseño a medida implica una inversión inicial en desarrollo y moldes, pero el retorno se refleja rápidamente en una logística más eficiente, menos espacio desperdiciado y una reducción de los costos de flete por unidad transportada.

3. Capacidad de carga: Estática, dinámica y en rack

Este es uno de los factores más críticos para la seguridad operativa.

  • Carga Estática: Peso máximo que soporta la tarima en reposo sobre una superficie plana.
  • Carga Dinámica: Peso máximo que soporta en movimiento, por ejemplo, sobre las horquillas de un montacargas.

Para la industria automotriz, el dato crucial es la capacidad de carga en rack. Una tarima que cede en un sistema de almacenamiento en altura no solo destruye la mercancía; genera un riesgo de seguridad grave y puede detener por completo una línea de producción. Una mayor capacidad en rack se traduce en un precio más alto, pero es una inversión no negociable en la integridad de la operación.

El siguiente diagrama lo resume perfectamente: el valor de una tarima se construye sobre la durabilidad, la seguridad y la eficiencia, tres pilares directamente ligados a estas especificaciones técnicas.

Como muestra la imagen, invertir en una tarima de calidad va más allá del costo inicial. Es una decisión que impacta directamente en la protección de sus activos (seguridad), en la vida útil de su equipo (durabilidad) y en la agilidad de sus operaciones (eficiencia).

4. Refuerzos internos para cargas extremas

Para componentes de alta densidad como bloques de motor, transmisiones o paquetes de baterías, las tarimas estándar no son suficientes. Aquí es donde se integran refuerzos internos de acero o fibra de vidrio, que aumentan drásticamente la rigidez estructural y la capacidad de carga en rack.

Si desea profundizar en este tema, puede consultar nuestra guía sobre tarimas de plástico reforzadas, donde detallamos cómo estos elementos marcan la diferencia en aplicaciones de alta exigencia.

5. Diseño funcional: Colapsable o rackeable

Un diseño colapsable es una solución de ingeniería para optimizar la logística inversa. Permite que las tarimas vacías ocupen una fracción del espacio en el transporte de regreso, reduciendo significativamente los costos de flete. Por otro lado, un diseño rackeable está construido específicamente para soportar cargas pesadas en sistemas de almacenamiento en altura. Ambas características añaden complejidad al diseño y al proceso de moldeo, impactando en el precio.

6. La marca y sus certificaciones de calidad

Un fabricante especializado y con reputación invierte en investigación, desarrollo y control de calidad (certificaciones ISO, por ejemplo). Esto se traduce en productos consistentes que garantizan el cumplimiento de las especificaciones prometidas. Esa garantía de calidad y rendimiento tiene un valor que se refleja en el precio.

7. Volumen de compra y economías de escala

Finalmente, el volumen del pedido es un factor decisivo. Una orden de miles de unidades permite al fabricante optimizar sus corridas de producción y ofrecer un costo por pieza más bajo. En contraste, los pedidos de menor volumen o prototipos suelen tener un costo unitario superior.

En México, el mercado de tarimas plásticas ha evolucionado al ritmo de la industria automotriz. Hoy, modelos como la tarima TA-07 de 1.01 x 1.21 metros están diseñados para soportar cargas estáticas de hasta 10 toneladas y dinámicas de 1.8 toneladas, respondiendo a las necesidades de las plantas del Bajío. El rango de precios de las tarimas reforzadas de alto rendimiento, que se mueve entre $5,000 y $15,000 MXN, es un reflejo directo de esta sofisticación técnica.

Comprar o rentar: la decisión estratégica para sus tarimas

Una de las decisiones clave que enfrentan los equipos de compras y logística es definir cómo gestionar su inventario de tarimas. ¿Conviene adquirirlas como un activo fijo (compra) o manejarlas como un gasto operativo (renta)? No hay una respuesta única y universal. La estrategia correcta depende por completo de la naturaleza de su operación, la predictibilidad de sus flujos de trabajo y sus metas financieras.

Para empezar, es fundamental entender la diferencia entre CAPEX (Gasto de Capital) y OPEX (Gasto Operativo). Esta distinción es el primer paso para alinear sus necesidades con la estructura de costos más inteligente, impactando directamente en el precio de tarimas que su presupuesto puede absorber y en cómo se justifica esa inversión.

La compra de tarimas: una inversión a largo plazo (CAPEX)

Comprar sus propias tarimas es el camino tradicional y representa una inversión de capital. Al hacerlo, usted adquiere un activo tangible que se integra al patrimonio de la empresa. Este modelo funciona de maravilla para operaciones con una demanda constante y predecible, donde los componentes se mueven en circuitos cerrados y bien definidos.

Imagine, por ejemplo, una línea de ensamble que fabrica el mismo modelo de auto durante años. Los flujos de material son completamente estándar y el tipo de tarima necesaria no varía. En un escenario así, la compra se justifica por sí sola, ya que el costo inicial se amortiza a lo largo de una vida útil de muchos años, lo que se traduce en un costo por uso bajísimo a largo plazo.

La compra es la mejor opción cuando:

  • Sus ciclos de producción son estables: Mantiene un volumen de producción constante sin picos o valles drásticos.
  • Utiliza tarimas en un circuito cerrado: Los activos permanecen dentro de sus instalaciones o en rutas controladas entre plantas, minimizando el riesgo de pérdida.
  • Requiere especificaciones muy personalizadas: Necesita tarimas diseñadas a la medida para un componente específico que se fabricará durante años.

La renta de tarimas: máxima flexibilidad operativa (OPEX)

Rentar, por otro lado, es un gasto operativo puro y duro. No adquiere un activo, sino que paga por el derecho a usar las tarimas durante un tiempo determinado. Este modelo ofrece una flexibilidad que no tiene comparación, perfecta para la dinámica cambiante de la industria automotriz.

Pensemos en el lanzamiento de un nuevo vehículo. La producción inicial puede ser incierta, o quizás necesita un tipo de tarima muy específico solo para un proyecto de exportación que durará seis meses. Comprometer un capital considerable en tarimas que podrían quedar obsoletas o sin uso sería un riesgo financiero enorme.

La renta le permite escalar su inventario de tarimas hacia arriba o hacia abajo según la demanda real. Es la solución ideal para proyectos con fecha de término, picos inesperados de producción o simplemente para probar un nuevo modelo de tarima reforzada antes de comprometerse con una compra a gran escala.

La renta es la solución estratégica si:

  • Enfrenta picos de demanda estacional: Necesita capacidad extra solo durante ciertos meses del año.
  • Gestiona proyectos a corto plazo: Tiene un contrato específico para un componente que solo se producirá por un tiempo limitado.
  • Quiere evitar costos de mantenimiento: El proveedor de la renta se encarga de las reparaciones y el reemplazo, liberando a su equipo de MRO.
  • Prefiere conservar capital: Evita una fuerte inversión inicial, lo que le permite destinar esos fondos a otras áreas críticas del negocio.

Para facilitar esta decisión, nada mejor que una comparación directa. Cada modelo tiene sus pros y contras, que deben evaluarse cuidadosamente frente a sus prioridades operativas y financieras.

Análisis comparativo de compra frente a renta de tarimas

Una evaluación de factores financieros y operativos para ayudar a decidir entre la adquisición de activos y el arrendamiento flexible.

Criterio Compra de tarimas (CAPEX) Renta de tarimas (OPEX) Recomendado para
Inversión inicial Alta, requiere una gran salida de capital. Baja o nula, pagos mensuales predecibles. Renta: Empresas que buscan conservar capital.
Flexibilidad Baja. El inventario es fijo y difícil de escalar. Alta. Se ajusta fácilmente a picos y valles de demanda. Renta: Operaciones con demanda variable o estacional.
Costo total (TCO) Menor a largo plazo si la vida útil se maximiza. Mayor a largo plazo, pero incluye servicios adicionales. Compra: Ciclos de producción estables y largos.
Mantenimiento Responsabilidad interna (costo de MRO, tiempo, espacio). A cargo del proveedor, incluido en la tarifa mensual. Renta: Empresas que quieren evitar la carga de mantenimiento.
Riesgo de obsolescencia Alto. Los cambios de producto pueden dejar activos sin uso. Nulo. Se pueden cambiar los modelos de tarima según necesidad. Renta: Proyectos a corto plazo o industrias con innovación rápida.
Tratamiento fiscal Se deprecia como un activo a lo largo de los años. Se deduce como un gasto operativo en el periodo fiscal. Ambos: Depende de la estrategia fiscal de la empresa.
Propiedad Activo propiedad de la empresa. El activo pertenece al proveedor del servicio. Compra: Compañías que buscan construir patrimonio de activos.

La elección final entre comprar y rentar no se reduce solo a los números. Se trata de una decisión estratégica que debe alinearse con la visión a futuro de su operación, su tolerancia al riesgo y su agilidad para responder a un mercado que no deja de cambiar.

Cómo calcular el verdadero costo de sus tarimas: El Costo Total de Propiedad

El precio que ve en la cotización de una tarima es solo el comienzo de la historia. Para justificar una inversión inteligente frente a finanzas, sobre todo en un sector tan exigente como el automotriz, necesitas hablar su idioma: el Costo Total de Propiedad (o TCO, por sus siglas en inglés). Este es el argumento definitivo que demuestra por qué una tarima de mayor calidad y costo inicial es, a la larga, mucho más rentable.

El TCO nos obliga a levantar la mirada de la etiqueta de precio y considerar todos los costos, tanto los visibles como los que se esconden a simple vista, a lo largo de toda la vida útil del activo. Francamente, es la única forma objetiva de poner cara a cara una tarima de madera barata contra una de plástico reforzado y ver quién gana de verdad.

Desglosando el TCO, pieza por pieza

Para calcular el TCO de tus tarimas, hay que sumar cuatro elementos clave. Cada uno de ellos le pega directamente a la rentabilidad de tu operación.

  1. Costo de Adquisición: Es el número obvio, el gasto inicial que todos ven primero. Aquí entra el precio por unidad, los costos de envío y cualquier gasto de implementación o adaptación.

  2. Costos de Operación y Mantenimiento: Aquí es donde el juego empieza a cambiar. Este rubro incluye todo: reparaciones, limpieza, inspecciones y, muy importante, el tiempo que tu equipo de MRO le dedica a mantener las tarimas en condiciones seguras y funcionales.

  3. Costos por Fallas o Ineficiencia: Estos son los costos ocultos que más duelen. Hablamos del valor de los componentes automotrices dañados por una tarima rota, de las carísimas interrupciones en la línea de producción por un atasco y del costo de los rechazos de calidad del cliente final.

  4. Costo de Disposición y Valor Residual: ¿Qué pasa al final? ¿Cuánto cuesta deshacerse de una tarima inservible? ¿O acaso tiene algún valor? Una tarima de plástico se puede vender como scrap, recuperando parte de la inversión, mientras que una de madera a menudo genera un costo de eliminación.

El TCO en acción: un ejemplo con números

Para que esto no se quede en teoría, vamos a comparar dos escenarios reales a lo largo de 5 años. Imagina que necesitas mantener un inventario de 100 tarimas para mover componentes de alto valor en tu planta.

Escenario A: Tarima de Madera (Costo inicial $3,000 MXN)

  • Vida útil promedio: 5 viajes. Tienes que reemplazarlas constantemente.
  • Daños a producto: Frecuentes, por astillas, clavos expuestos y humedad.
  • Paros de línea: Ocasionales, pero costosos, por atascos o roturas.

Escenario B: Tarima de Plástico Reforzado (Costo inicial $10,000 MXN)

  • Vida útil promedio: Más de 100 viajes. Los reemplazos son mínimos.
  • Daños a producto: Prácticamente nulos. El diseño protege la mercancía.
  • Paros de línea: Cero incidentes reportados por fallas de la tarima.

A primera vista, la inversión en plástico es más de tres veces mayor. Pero cuando calculas el TCO, la historia da un giro de 180 grados. La tarima de $10,000 MXN no solo dura 20 veces más, sino que elimina de raíz esos costos indirectos que se comen la rentabilidad poco a poco.

En 5 años, el gasto en reemplazos constantes, componentes dañados y paros de línea hacen que la opción supuestamente "barata" resulte exponencialmente más cara. No es raro que el TCO de la tarima de madera termine duplicando o hasta triplicando el de la tarima de plástico.

El impacto real en la industria automotriz del Bajío

Esta lógica del TCO resuena con fuerza aquí en México. El mercado de tarimas en el país ya alcanzó los USD 988.5 millones, y gran parte de ese crecimiento viene de industrias como la nuestra, que no pueden permitirse fallas. Los proveedores especializados ya ofrecen tarimas con cargas dinámicas de 1.7-1.8 toneladas, diseñadas para reducir rechazos en líneas de ensamble hasta en un 20%.

Para los presupuestos de Mantenimiento, Reparación y Operaciones (MRO), esta inversión se paga sola. De hecho, el 80% de los centros de distribución en Guanajuato reportan un ROI en menos de 18 meses al cambiar a tarimas plásticas, que además disminuyen los costos de mantenimiento en un 30%. Si quieres profundizar, puedes explorar más sobre estas tendencias del mercado de tarimas en México.

Así que, la próxima vez que presentes tu caso al área de finanzas, no hables solo del precio de las tarimas. Habla del TCO. Demuestra con números cómo una inversión inicial mayor se traduce en ahorros medibles, más seguridad y una operación más limpia y rentable. Ese es el lenguaje que convierte un gasto en una inversión estratégica.

Guía práctica para solicitar una cotización precisa en el Bajío

Conseguir una cotización acertada para el precio de tarimas en el corredor industrial del Bajío no tiene por qué ser un proceso complejo. Sin embargo, para que la propuesta de un proveedor responda a las necesidades técnicas de su planta en San Luis Potosí, Querétaro, Guanajuato o Aguascalientes, la clave está en proporcionar la información correcta desde el primer contacto.

Este paso inicial le ahorrará revisiones, sobrecostos y, lo más importante, evitará que invierta en un activo que no cumpla con las especificaciones de su línea de producción.

Piénselo de esta forma: está solicitando una herramienta de ingeniería a medida. Mientras más detallado sea el plano de requerimientos, más precisa y competitiva será la cotización que reciba. Colaborar con un socio local que entiende la dinámica del sector automotriz le asegura no solo una propuesta adecuada, sino también tiempos de respuesta ágiles y soporte técnico inmediato, factores vitales para mantener la continuidad operativa.

Checklist de información para su solicitud

Antes de contactar a un proveedor, reúna esta información técnica. Este checklist es su herramienta para asegurar que la tarima cotizada sea exactamente la que su operación demanda.

  • Dimensiones exactas (largo x ancho x alto): Especifique las medidas en centímetros. Si sus componentes lo requieren, es fundamental explorar soluciones de tarimas a medida para optimizar cada centímetro cúbico de su logística.
  • Tipo de componente a transportar: No es lo mismo manejar arneses eléctricos que bloques de motor o componentes estéticos (fascias, faros). Describir la naturaleza del producto ayuda a definir la resistencia, el diseño de la superficie y la necesidad de accesorios.
  • Peso máximo de la carga: Defina los dos datos cruciales. La carga dinámica (el peso que soportará en movimiento) y la carga en rack (el peso que aguantará en estanterías de altura).
  • Uso específico de la tarima: ¿Será para uso a nivel de piso? ¿O necesita ser rackeable? Esta distinción es crítica para la seguridad estructural y la integridad de su personal e inventario.
  • Ambiente operativo: ¿Las tarimas estarán expuestas a temperaturas extremas, humedad, agentes químicos o aceites? Estos factores determinan la selección del material y los aditivos necesarios para garantizar su durabilidad.
  • Certificaciones requeridas: Si su operación debe cumplir con normativas específicas (ISO, IATF 16949, VDA), es indispensable mencionarlo desde el inicio.

Cada uno de estos puntos es un filtro que define la especificación técnica final. Omitir uno solo podría resultar en una cotización para una tarima que no soportará el ritmo de su operación, poniendo en riesgo tanto su producto como a su personal.

Por qué un proveedor local marca la diferencia

En la región del Bajío, el dinamismo del sector automotriz está impulsando la demanda de soluciones de empaque especializadas y sostenibles. La tendencia es clara: el 65% de los gerentes de compras en proveedores Tier 2 ya buscan activamente opciones reciclables para cumplir sus metas ESG, logrando reducir desperdicios en un 28%.

Un proveedor local como CODESAN en San Luis Potosí no solo entiende esta realidad, sino que es parte de ella. Diseñamos soluciones que minimizan daños en piezas críticas, facilitan el cumplimiento de auditorías y optimizan costos operativos.

La proximidad se traduce en ventajas operativas tangibles. La comunicación es directa, permitiendo resolver el 90% de las consultas técnicas en menos de 24 horas. Si necesita soporte en su planta, podemos estar ahí en cuestión de horas. Esa agilidad es un factor que los proveedores genéricos o de importación no pueden ofrecer y que, al final del día, garantiza la continuidad de su negocio.

Aclarando las dudas más comunes sobre precio y valor

Cuando llega el momento de evaluar el precio de las tarimas de plástico, es natural que a los gerentes de compras y logística del sector automotriz les surjan las mismas preguntas. Vamos a despejarlas una por una para que la decisión que tomen esté basada en datos duros y alineada con las necesidades reales de su planta.

¿Por qué una tarima de plástico cuesta más que una de madera?

La diferencia de precio al inicio es obvia, pero comparar una tarima de plástico con una de madera es como comparar una herramienta de precisión industrial con un consumible. El costo de la tarima de plástico no está en su etiqueta, sino en el valor que genera a lo largo del tiempo, lo que en el mundo real llamamos Costo Total de Propiedad (TCO).

  • Durabilidad a toda prueba: Una tarima de plástico reforzado aguanta hasta 10 veces más que una de madera. Esto se traduce en cientos de ciclos de uso rudo en su operación sin que se rompa, se astille o pierda su forma.
  • Higiene y seguridad garantizadas: La madera es porosa, absorbe todo: humedad, aceites, químicos. El plástico, no. Este detalle es crucial para proteger componentes electrónicos sensibles y pasar sin problemas las auditorías de calidad. Además, se elimina por completo el riesgo de astillas o clavos que dañan el producto y, peor aún, pueden lastimar a su personal.

La inversión inicial no es un gasto, es la compra de un activo que trae consistencia y seguridad a su línea de producción. Es pagar por la tranquilidad de que su producto y su gente están a salvo.

¿En cuánto tiempo recupero lo que invertí en tarimas reforzadas?

En una operación de alto volumen como la de la industria automotriz, el retorno de inversión (ROI) en tarimas de alto rendimiento es más rápido de lo que muchos piensan. Para la mayoría de las plantas con las que trabajamos, el punto de equilibrio llega en un plazo de 18 a 24 meses.

Este retorno no es mágico; es la suma de muchos ahorros, algunos evidentes y otros no tanto. Cada vez que una tarima de plástico evita que se dañe un componente costoso, previene un paro de línea por un atasco en los transportadores o simplemente no tiene que ser reemplazada, está devolviendo parte de su costo. Son esos costos ocultos los que, al desaparecer, aceleran drásticamente la recuperación de la inversión.

¿Qué datos necesito tener a la mano para pedir una cotización exacta?

Para que un proveedor le entregue una cotización que de verdad resuelva un problema y no solo un precio en un papel, es clave llegar con la información técnica correcta. Como ya vimos en la guía, lo que realmente importa es:

  1. Dimensiones y peso exactos de lo que van a cargar.
  2. Uso que le van a dar: ¿será para piso, para montacargas o para rack?
  3. El ambiente de trabajo donde operará (temperatura, humedad, químicos).
  4. Certificaciones o normas específicas que necesiten cumplir.

Tener esto claro desde el principio cambia la conversación de un simple "¿cuánto cuesta?" a un mucho más productivo "¿cuál es la mejor solución para mi proceso?". Así se asegura una propuesta que funcione.

¿Hay opciones con material reciclado para cumplir mis metas de sustentabilidad?

Por supuesto. Hoy en día, las metas de Sostenibilidad, Sociales y de Gobernanza (ESG) son una pieza clave en la cadena de suministro automotriz. Las tarimas hechas con HDPE reciclado son una excelente solución, pues logran un equilibrio perfecto entre un precio más accesible, un rendimiento sólido para la mayoría de las aplicaciones y el cumplimiento de esos objetivos.

Elegir material reciclado no solo reduce la huella de carbono de su operación y minimiza los residuos, sino que lo hace sin sacrificar la eficiencia. Es una decisión inteligente que alinea las necesidades del piso de producción con las exigencias de sustentabilidad de los corporativos globales y los clientes finales.


En CODESAN, conocemos de cerca los retos de la industria automotriz en el Bajío. No nos limitamos a vender productos; diseñamos soluciones de empaque, almacenamiento y logística que se integran a su operación para hacerla más eficiente y eliminar esos costos que no se ven a simple vista. Hablemos, permítanos darle una asesoría a su medida y una cotización que tenga sentido para su negocio.

Solicite su cotización de tarimas reforzadas aquí