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Para un gerente de logística o de compras en el sector automotriz mexicano, una tarima no es solo una plataforma. Es una pieza de ingeniería crítica que sincroniza o desfasa toda una cadena de suministro, especialmente cuando se trata con armadoras o proveedores Tier 1. En una industria donde cada minuto y cada milímetro cuentan, la medida que reina es la de 1200 x 1000 mm (48 x 40 pulgadas), el estándar que dicta la eficiencia operativa en toda la región del T-MEC.

La medida que define la eficiencia en la logística automotriz

¿Se ha detenido a pensar qué pasaría si su línea de producción, un sistema perfectamente orquestado, se detuviera por algo tan básico como una tarima? Imagine que esa tarima con componentes críticos simplemente no embona en el transportador automatizado o en el rack del cliente. Para quienes operamos en el clúster automotriz del Bajío, esto no es una simple molestia; es un riesgo real que se traduce en miles de pesos perdidos por tiempos muertos y penalizaciones contractuales.

Elegir las dimensiones de una tarima va mucho más allá de una simple preferencia. Es una decisión estratégica que impacta directamente en la eficiencia, los costos y, sobre todo, en la reputación de su empresa como un socio confiable para las grandes armadoras y proveedores Tier 1.

Aquí es donde entra en juego la medida clave que domina el comercio en Norteamérica: el estándar de 120 x 100 cm.

La sincronización perfecta con el transporte y el almacén

La clave del éxito logístico en la región T-MEC es la optimización del espacio. Esa medida de 120 x 100 cm no es ninguna casualidad; es el resultado de un diseño pensado para exprimir cada centímetro cúbico en el transporte y el almacenamiento.

Una tarima con las dimensiones correctas funciona como una llave maestra para el comercio. Permite que el flujo de materiales entre México, EE. UU. y Canadá se mueva sin fricciones, convirtiendo un simple pallet en una ventaja competitiva tangible.

Piénselo de esta manera: los tráileres de 53 pies que cruzan la frontera tienen un ancho interno de aproximadamente 2.44 metros. Al colocar dos tarimas de 120 cm de ancho, una junto a la otra, sumamos 2.40 metros. Ese pequeño margen de 4 cm es oro puro: asegura que la carga no se desplace peligrosamente durante el tránsito, pero aprovecha casi la totalidad del espacio disponible. Menos movimiento, menos daños, más eficiencia.

A continuación, una tabla rápida para visualizar las medidas más comunes y su aplicación en la industria.

Medidas de tarimas y su aplicación en la industria

Tipo de Tarima Medidas (cm) Región/Uso Principal
GMA / Estándar Norteamérica 120 x 100 cm Industria automotriz T-MEC (México, EE. UU., Canadá), consumo masivo.
Europalet (EUR) 120 x 80 cm Principalmente en Europa, pero común en empresas con cadenas de suministro globales.
Tarima Cuadrada (Asia) 110 x 110 cm Estándar en muchos mercados asiáticos para optimizar contenedores marítimos.
Media Tarima 100 x 60 cm Puntos de venta y exhibiciones, no para transporte pesado de componentes.

Aunque existen otras medidas, para el flujo de la industria automotriz en nuestra región, el estándar de 120 x 100 cm es el que realmente importa.

El estándar de facto en el Bajío y su impacto en la cadena de valor

En el corazón industrial de México —especialmente en polos como Guanajuato, Querétaro y San Luis Potosí— la tarima de madera de 120 x 100 cm, conocida como tipo GMA (Grocery Manufacturers Association), es la reina indiscutible. Su dominio se consolidó con la integración del T-MEC, ya que garantiza una compatibilidad total con los sistemas de almacenamiento y manejo de materiales en Estados Unidos y Canadá.

Para un proveedor Tier 1, 2 o 3, adoptar este estándar no es opcional. Es una necesidad para competir y demostrar un profundo entendimiento de la cadena de suministro norteamericana. Elegir esta medida se traduce directamente en:

  • Reducción de costos de flete: Al maximizar el volumen por viaje, se reduce el número total de envíos. Simple y directo.
  • Menor riesgo de daños: Una carga bien ajustada minimiza la vibración y el movimiento, protegiendo esas piezas de alto valor que no pueden permitirse un solo rasguño.
  • Tiempos de carga y descarga más rápidos: Los operadores de montacargas trabajan de forma más segura y eficiente, sin tener que "hacer malabares" con tarimas de dimensiones extrañas.
  • Compatibilidad garantizada: Sus productos se integrarán sin problemas en los almacenes de sus clientes. Esto evita rechazos, costosas re-paletizaciones y fricciones comerciales innecesarias.

En definitiva, usar la tarima correcta posiciona a su empresa como lo que es: un eslabón fuerte, eficiente y preparado para los retos de la industria automotriz global. Para más detalles técnicos, puede consultar la normativa sobre el transporte de mercancías.

Dominando los estándares de tarimas: su pasaporte para el comercio internacional

En el comercio internacional, y muy en especial dentro del sector automotriz, los estándares no son simples sugerencias. Piense en ellos como el idioma común que garantiza que una pieza fabricada en Querétaro embone a la perfección en una línea de ensamble en Texas. Ignorar siglas como ISO, EUR o ANSI no es una opción; es levantar una barrera que puede costar millones en rechazos, reempaques y penalizaciones.

Para usted, como profesional de compras o logística, entender estos estándares no es un ejercicio técnico, es una decisión de negocio. Le da los argumentos para demostrar por qué la tarima correcta no es un gasto, sino una inversión directa en cumplimiento, eficiencia y, sobre todo, en el acceso al mercado más grande del mundo.

Un flujo logístico bien afinado, particularmente para exportación, depende por completo de la estandarización para poder exprimir cada centímetro de espacio y cada minuto en la operación.

Mapa conceptual que ilustra la logística de tarimas, desde el transporte en tráiler hasta la optimización.

Como se ve en el diagrama, una correcta selección de las medidas de una tarima de madera es el primer paso para maximizar el espacio en el tráiler, una jugada clave para optimizar costos y ser más eficientes.

El estándar de facto para el T-MEC

Dentro de este universo de normativas, hay un estándar que brilla por su importancia para cualquier proveedor en México: la tarima tipo GMA (Grocery Manufacturers Association), que hoy se alinea con las directrices del American National Standards Institute (ANSI).

La medida clave que debe grabarse es 1200 x 1000 mm (o 48 x 40 pulgadas). Esta dimensión no es casualidad; es el pasaporte de facto para comerciar sin fricciones con Estados Unidos y Canadá. Su diseño está pensado para llenar un tráiler sin dejar huecos costosos y para ser compatible con la inmensa mayoría de racks y equipos de manejo de materiales (montacargas, patines) en Norteamérica.

Piénselo así: una empresa Tier 2 en el Bajío manda componentes críticos a una planta en Texas. El comprador se aseguró de que sus tarimas de 120 x 100 cm fueran compatibles con los racks de su cliente. Al llegar, la descarga fue fluida, el almacenamiento inmediato y la producción siguió su curso. Un competidor, por ahorrarse unos pesos con una tarima fuera de estándar, vio su embarque rechazado en el andén, generando retrasos y costos que borraron cualquier ahorro inicial.

Esa es la diferencia que marca un estándar. No es una formalidad, es una garantía de operación.

Comparativa de estándares de tarimas internacionales

Aunque el estándar americano es crucial para el T-MEC, es vital conocer a sus contrapartes globales, sobre todo si su cadena de suministro se extiende más allá de nuestro continente.

La siguiente tabla resume las diferencias clave y su relevancia para el comercio en Norteamérica.

Estándar Medidas (cm) Medidas (pulgadas) Región Común Compatibilidad T-MEC
ANSI MH1 120 x 100 cm 48" x 40" Norteamérica Óptima. Es el estándar de facto.
EUR/EPAL 120 x 80 cm 47.2" x 31.5" Europa Baja. No optimiza el espacio en tráileres de 53'.
ISO 6780 Varios (incluye 120×100) Varios (incluye 48"x40") Global Alta, al reconocer la medida norteamericana.

Como podemos ver, mientras que el Europalet (1200 x 800 mm) domina en Europa, su uso para exportar a Estados Unidos o Canadá resulta ineficiente. Simplemente, no llena el tráiler de la misma forma, lo que se traduce en pagar por transportar aire. La ISO, por su parte, actúa como un traductor global al reconocer la medida de 1200 x 1000 mm como uno de sus seis tamaños oficiales.

Para un gerente en la región del Bajío, la lección es clara y directa. Si su mercado principal es la región T-MEC, estandarizar sus operaciones con la tarima de 120 x 100 cm es la decisión más segura y rentable. No solo garantiza compatibilidad, sino que simplifica la logística, reduce el riesgo de daños a la mercancía y lo posiciona como un socio que entiende y respeta las reglas del juego. Es la diferencia entre solo mover producto y entregar valor estratégico.

Capacidad de carga y cumplimiento NOM-144: lo que de verdad importa en una tarima

Una tarima no es solo un montón de tablas clavadas. Es una pieza de ingeniería calculada para soportar y mover componentes que pueden valer miles de dólares. Como gerente de compras o de logística en la industria automotriz, entender su capacidad real es tan crítico como saber sus medidas. De hecho, si un proveedor solo le habla de precio sin entrar en detalles sobre las capacidades de carga, tómelo como una señal de alerta.

Una tarima de madera clara con una señal azul de cumplimiento NOM-144 y etiqueta HT, herramientas y documentos.

Dentro de una planta Tier 1 o Tier 2, una tarima nunca está quieta. Se somete a fuerzas que van mucho más allá del simple peso del producto que carga. Por eso, hay tres conceptos clave que necesita dominar para garantizar la eficiencia y, sobre todo, la seguridad en sus operaciones.

Las tres caras de la capacidad de carga

La resistencia de una tarima no se mide con un único número. Todo depende de cómo y dónde la esté utilizando. Ignorar estas diferencias es jugar con la integridad de su producto y la seguridad de su equipo.

  • Carga dinámica: Piensa en ella como la capacidad en movimiento. Es el peso máximo que la tarima aguanta mientras un montacargas o un patín la está levantando y transportando. Para componentes automotrices pesados, este es, sin duda, el número más importante.
  • Carga estática: Esta es la capacidad en reposo. Se refiere al peso máximo que la tarima puede soportar cuando está quieta sobre una superficie sólida, como el piso de tu almacén. Imagina una pila de tarimas: la de hasta abajo está soportando su propio peso más el de todas las que tiene encima.
  • Carga en rack (racking): Esta es la capacidad cuando la tarima se almacena en una estantería, apoyada únicamente por los travesaños frontal y trasero. Generalmente, es la capacidad más baja de las tres y, si se excede, el riesgo de un colapso es altísimo.

Un error muy común es suponer que una tarima que aguanta 4,000 kg en el piso (carga estática) va a soportar lo mismo en un rack. La realidad es que su capacidad en rack podría ser de apenas 1,200 kg. Conocer esta diferencia es lo que evita accidentes catastróficos en el almacén.

Para cualquier operación logística seria, y más en el sector automotriz, es fundamental que su proveedor le entregue una ficha técnica que especifique estas tres capacidades. Solo así puede estar seguro de que tanto las medidas de la tarima de madera como su construcción son las correctas para su aplicación.

NOM-144-SEMARNAT: tu pasaporte para exportar sin contratiempos

Más allá de la resistencia, hay un requisito que no es negociable para ninguna empresa que exporte: el cumplimiento de la NOM-144-SEMARNAT. No es un simple trámite; es su garantía para cruzar fronteras y un seguro contra rechazos que cuestan tiempo y dinero.

La NOM-144 establece las reglas para el embalaje de madera en el comercio internacional, buscando prevenir que se propaguen plagas forestales. El corazón de esta norma es el tratamiento térmico (HT).

Este proceso consiste en calentar la madera hasta que su núcleo alcance una temperatura mínima de 56°C durante al menos 30 minutos continuos. Una vez que la tarima pasa por este tratamiento, debe llevar un sello oficial que lo certifique. Este sello incluye:

  • El símbolo de la IPPC (una espiga de trigo).
  • El código del país, que para nosotros es MX.
  • Un número de registro único que la SEMARNAT asigna al proveedor del tratamiento.
  • Las siglas HT, que confirman que se aplicó el tratamiento térmico.

El riesgo de ignorar esto es enorme. Una tarima que no tenga el sello correcto, o que provenga de un proveedor no certificado, será detenida en la aduana de Estados Unidos, Canadá o cualquier otro destino. Las consecuencias van desde tener que re-paletizar toda tu carga en la frontera hasta, en el peor de los casos, la incineración del embarque completo. Es un escenario que ningún gerente puede permitirse.

Por eso, no basta con exigir el sello a su proveedor. El paso clave es verificar que su número de registro esté vigente en el padrón oficial de la SEMARNAT. Esta simple validación protege toda tu operación de exportación. Si quiere profundizar en cómo se diseñan y construyen las tarimas para cumplir con estos y otros requisitos, puede consultar nuestra guía sobre los diversos tipos de tarimas de madera.

La guía definitiva para elegir la tarima correcta: un checklist para gerentes de compras y logística

Un hombre en un almacén utiliza una tablet para gestionar un checklist de tarimas, con pilas de paletas al fondo.

Ya hemos hablado de estándares y normativas, pero ahora toca llevar esa teoría al piso de producción. Como gerente de compras o de logística en una empresa Tier 1, 2 o 3, sabe bien que elegir una tarima basándose únicamente en el precio es un error que se paga caro. Es una decisión técnica que repercute directamente en la productividad, la seguridad y, lo más importante, en la relación con su cliente.

Piense en esto como su manual de campo para tomar la decisión correcta y, sobre todo, para defenderla con argumentos sólidos. Dejemos las generalidades de lado; estos son los puntos clave que debe analizar para que su próxima compra sea una inversión y no un problema a futuro.

Compatibilidad con la infraestructura de su planta

El primer filtro, y quizá el más riguroso, es simple: ¿la tarima "juega" bien con su equipo actual? Una tarima que no embona a la perfección puede paralizar una línea entera o crear cuellos de botella que le cuestan dinero a la operación.

Antes de firmar cualquier orden de compra, hágase estas preguntas clave:

  • ¿Caben en mis racks? No basta con medir el ancho. La profundidad es igual de crítica. Una tarima que queda "volando" o no asienta firmemente en las vigas es una bandera roja de seguridad que no puede ignorar.
  • ¿Se llevan bien con mis sistemas automatizados? Si su planta ya invirtió en transportadores de rodillos, AGVs o almacenes automáticos ASRS, la uniformidad dimensional no es negociable. Una mínima variación en las medidas de una tarima de madera puede provocar un atasco, un paro de línea y la necesidad de una costosa intervención manual.
  • ¿Son seguras y ergonómicas para mi equipo? Piense en sus operadores. Una tarima con una altura de entrada mal calculada o un diseño de tacos deficiente puede hacer que manipularla con un patín hidráulico sea un verdadero dolor de cabeza, aumentando el riesgo de lesiones y de dañar la mercancía.

Eficiencia en el manejo de materiales

Una vez que la tarima pasa la prueba estática, es hora de verla en acción. La agilidad de sus montacarguistas y la fluidez de su almacén dependen de qué tan bien se mueva el pallet.

La pregunta del millón aquí es: ¿mis equipos pueden manipularla con la máxima eficiencia y seguridad?

  • Acceso para Montacargas y Patines: ¿La tarima es de 4 entradas o solo de 2? Una tarima con 4 entradas es mucho más versátil. Le da al operador la flexibilidad de tomarla desde cualquier lado, lo que se traduce en menos maniobras, menos tiempo perdido en andenes y pasillos, y un flujo más rápido.
  • Diseño y Resistencia: ¿La tarima está construida para el uso rudo? Tablas de cubierta muy delgadas o pocos tacos de soporte son sinónimo de fallas bajo carga dinámica, justo cuando el montacargas pasa por un piso irregular o frena de golpe.

Un caso real: un proveedor Tier 2 en San Luis Potosí detectó un aumento de daños en sus componentes. ¿La causa? Para "ahorrar", habían comprado tarimas de solo 2 entradas. Esto forzaba a los montacarguistas a hacer giros y maniobras adicionales, lo que incrementaba la vibración y los impactos que recibían las piezas. El supuesto ahorro se convirtió en un costo mayor por producto dañado.

Cumplimiento con los requisitos del cliente

No lo olvide: su tarima es, en muchos casos, el primer contacto físico que su producto tiene con la operación de su cliente. Y si su cliente es una armadora, es su responsabilidad asegurarse de que esa primera impresión sea perfecta.

Investigue y valide estos puntos antes de comprometerse:

  • Estándares del Cliente: ¿La armadora exige un tipo de tarima en específico? Muchas tienen manuales de empaque (Packaging Guidelines) sumamente detallados donde especifican no solo las medidas, sino el tipo de madera, el número de tablas y hasta el diseño de los clavos.
  • Sistemas de Logística del Cliente: Si su cliente en Aguascalientes o Silao usa un sistema KANBAN con racks de gravedad, la uniformidad es ley. Una tarima que sea un centímetro más ancha o alta puede atascar un carril entero y detener la alimentación a su línea de ensamble.

Mire siempre el panorama completo: el Costo Total de Propiedad (TCO). Este concepto va mucho más allá del precio unitario de la tarima. Incluye su vida útil, qué tan fácil es repararla y, crucialmente, los costos ocultos que generan los fallos (mercancía dañada, paros de línea, penalizaciones del cliente). Justificar su decisión con un análisis TCO demuestra una visión estratégica que va más allá del ahorro inmediato.

Madera o plástico: ¿cuál es la decisión estratégica para su operación?

En la industria automotriz, cada detalle de la cadena de suministro se analiza con lupa. La elección entre una tarima de madera y una de plástico es un debate que va más allá del costo inicial; es una decisión estratégica que impacta directamente la eficiencia, seguridad y rentabilidad de su planta.

Para un gerente de compras o de logística en una armadora, o en una empresa Tier 1, 2 o 3, la pregunta no es "¿qué material es mejor?", sino "¿cuál es la herramienta correcta para mi trabajo específico?".

No se trata de una batalla de buenos contra malos. La madera sigue siendo la reina indiscutible para la exportación de un solo uso, gracias a su bajo costo y su aceptación universal bajo la norma NOM-144. Sin embargo, en el entorno de alta velocidad y precisión de la manufactura automotriz, las tarimas de plástico están ganando terreno por razones muy concretas que afectan el día a día de la operación.

El campo de batalla: durabilidad en un entorno de tres turnos

Una planta automotriz nunca duerme. Las operaciones funcionan en tres turnos, los siete días de la semana. En este ambiente de uso rudo y constante, la durabilidad de una tarima no es un lujo, es una necesidad fundamental.

Las tarimas de madera, aunque se pueden reparar, son vulnerables al desgaste diario:

  • Astillas y clavos sueltos: No es solo un problema estético. Una astilla puede contaminar un área de ensamble de electrónicos, y un clavo suelto puede rasgar el empaque de piezas de alto valor o, peor aún, ponchar la llanta de un montacargas, deteniendo el flujo de materiales.
  • Absorción de humedad: La madera absorbe líquidos, lo que altera su peso, puede generar moho y compromete la higiene que exigen ciertas piezas sensibles.
  • Vida útil limitada: En un ciclo de uso intensivo, una tarima de madera promedio exige reparaciones frecuentes o termina como desecho tras pocos viajes, inflando los costos operativos y la generación de residuos.

En cambio, una tarima de plástico reforzado está diseñada para el combate diario. Al ser una sola pieza moldeada por inyección, no tiene clavos ni tablas que puedan soltarse. Su resistencia a impactos y su capacidad para ser lavada y sanitizada la convierten en la opción superior para circuitos logísticos cerrados, donde la misma tarima va y viene entre su planta y la de su cliente.

Precisión dimensional para la automatización

La Industria 4.0 ya no es el futuro, es el presente. Pensemos en los sistemas automatizados de almacenamiento (ASRS), los vehículos de guiado automático (AGVs) y las líneas de ensamble robotizadas. En este entorno, la consistencia dimensional no es negociable.

Las medidas de una tarima de madera pueden variar, incluso en la misma tarima con el tiempo debido al uso y la humedad. Una desviación de unos pocos milímetros basta para atascar un transportador de rodillos, confundir un sensor y detener una línea de producción completa.

Las tarimas de plástico, por su parte, ofrecen precisión milimétrica. Cada unidad es un clon de la anterior.

Esta uniformidad es crítica. Piense en ello como un engranaje en una máquina compleja: si un solo diente está fuera de lugar, toda la máquina falla. En la logística automotriz, la tarima de plástico es ese engranaje perfecto que asegura que los sistemas automatizados operen sin interrupciones.

Si su operación depende de la velocidad y precisión de la automatización, invertir en tarimas de plástico no es un gasto. Es una póliza de seguro contra paros de línea no planificados. Para entender mejor las opciones, puede explorar los distintos tipos de tarimas y sus aplicaciones específicas.

El costo total de propiedad (TCO)

Aquí es donde la balanza se inclina de forma decisiva. Si bien el precio de compra de una tarima de madera es mucho menor, el Costo Total de Propiedad (TCO) cuenta una historia muy diferente, sobre todo en aplicaciones de circuito cerrado.

Una tarima de plástico de calidad puede durar hasta 10 veces más que una de madera en un entorno de uso rudo. Esto se traduce en menos compras de reemplazo, menos gestión administrativa y menores costos de disposición final.

Si a eso le sumamos los ahorros por la reducción de daños al producto, la eliminación de paros de línea y una menor necesidad de mantenimiento, el cálculo del TCO favorece claramente al plástico a mediano y largo plazo. Su operación no necesita la flexibilidad de la madera para un solo viaje, sino la fiabilidad y precisión del plástico para cientos de ellos.

Alinear sus tarimas es alinear su logística con el éxito

Después de este recorrido por medidas, materiales y normativas, la conclusión es contundente. La elección de las medidas de una tarima de madera no es una tarea operativa más en la lista; es una decisión estratégica que impacta directamente en la eficiencia, los costos y la reputación de su empresa dentro del exigente sector automotriz del Bajío.

Piénselo de esta forma: la tarima correcta no es un gasto, sino un motor para su operación. Agiliza su línea de producción, optimiza el espacio en el transporte y lo consolida como un socio logístico de confianza ante sus clientes, ya sean las grandes armadoras o proveedores Tier 1. Por el contrario, una tarima inadecuada se convierte en un lastre que frena toda la cadena.

Es un buen momento para hacer una pausa y auditar sus procesos. ¿El embalaje que usa hoy está realmente a la altura de los componentes de alto valor que fabrica? ¿Sus tarimas son un cuello de botella o una verdadera ventaja competitiva?

Aquí es donde contar con un socio que conoce la región, que entiende la presión del just-in-time y domina los estándares de la industria, marca toda la diferencia. Un aliado así no se limita a entregar un producto; le ofrece una solución integral, desde el diseño y la selección del tamaño correcto hasta su mantenimiento y gestión.

En la industria automotriz, cada segundo y cada milímetro cuentan. Optimizar sus tarimas es uno de los ajustes con mayor impacto que puede hacer para fortalecer su cadena de valor. Es hora de dejar de verlas como simples plataformas para mover mercancía y empezar a tratarlas como lo que realmente son: una herramienta fundamental para mover valor y afianzar su lugar en el mercado.

Las dudas que más escuchamos en la industria (y nuestras respuestas directas)

En el sector automotriz del Bajío, la eficiencia se mide en segundos y la calidad, en micras. Por eso, las preguntas que nos hacen los gerentes de logística y compras no son teóricas; buscan soluciones concretas. Aquí hemos recopilado las más comunes, con el tipo de respuestas prácticas que solo años de experiencia en planta pueden dar.

¿Qué medida de tarima es obligatoria para exportar a Estados Unidos?

Aquí hay un detalle clave: no existe una medida "obligatoria" por ley. Lo que sí existe es un estándar de facto que domina todo el comercio bajo el T-MEC: la tarima de 1200 x 1000 mm, mejor conocida como 48×40 pulgadas.

Utilizar esta medida, a menudo llamada tipo GMA o ANSI, es apostar a lo seguro. Garantiza una compatibilidad casi total con los tráileres, contenedores y sistemas de racks en toda Norteamérica.

Sin embargo, el requisito que sí es innegociable es el tratamiento térmico (HT) que exige la NOM-144-SEMARNAT. Su carga puede tener las dimensiones perfectas, pero si la tarima no lleva el sello HT visible y vigente, será rechazada en la aduana. Así de simple.

¿Cómo sé si una tarima realmente soportará el peso de mis piezas?

La apariencia engaña y el precio no cuenta toda la historia. La única forma de tener certeza es pedirle a su proveedor la ficha técnica. Este documento debe especificar claramente las tres capacidades de carga:

  • Carga dinámica: El peso máximo que soporta cuando un montacargas la está moviendo.
  • Carga estática: El peso que aguanta cuando está apilada sobre una superficie plana, como el piso de un almacén.
  • Carga en rack: El peso que puede sostener de forma segura cuando se coloca en una estantería, apoyada solo por los bordes.

Una regla de oro para componentes automotrices, sobre todo los de alto valor o peso considerable: elija una tarima cuya capacidad de carga dinámica sea, como mínimo, un 20% superior al peso real de su producto. Piense en ese 20% como su margen de seguridad para frenadas bruscas, movimientos rápidos y, en definitiva, para proteger su inversión.

¿Puedo usar madera para componentes electrónicos sensibles?

Aunque es técnicamente posible, no es lo más recomendable. La madera, al ser un material orgánico, tiene características que pueden ser un riesgo para la electrónica. Puede soltar pequeñas astillas o polvo y, sobre todo, absorbe la humedad del ambiente.

Estos factores son enemigos directos de tarjetas de circuitos, sensores y cualquier pieza que necesite un entorno de ensamble impecable. Para estas aplicaciones, la inversión en una tarima de plástico de uso rudo tiene mucho más sentido estratégico. No genera contaminantes, se puede lavar, es dimensionalmente estable y no le afecta la humedad, resguardando la integridad de sus productos más delicados.


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