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Para un gerente de logística o de compras en la industria automotriz —sea en una armadora, Tier 2 o Tier 3—, una tarima no es solo un pedazo de madera. Es una pieza clave en un engranaje que opera bajo la filosofía just-in-time y que no puede permitirse fallar. En este contexto, la tarima tipo CHEP es mucho más que el conocido pallet azul; es la base de todo un sistema de pooling o renta compartida que redefine la eficiencia en la cadena de suministro automotriz.

¿Qué hace tan especial a la tarima tipo CHEP en la logística automotriz?

En la red de suministro tan precisa y demandante de las armadoras y proveedores en México, cada segundo cuenta y cada componente es crítico. Aquí es donde la tarima tipo CHEP deja de ser un simple consumible para convertirse en una ventaja estratégica. Su diseño estandarizado y su modelo de renta eliminan las inconsistencias y los costos ocultos que vienen con la compra y gestión de tarimas propias.

Piénselo de esta manera: su negocio no es poseer tarimas, sino tener acceso a la tarima correcta, en perfectas condiciones, justo cuando la necesita para mover componentes. Al apoyarse en un sistema de pooling, su equipo puede enfocarse en lo que realmente genera valor —producir piezas de alta calidad—, mientras que la gestión, el mantenimiento y la disponibilidad de las tarimas quedan en manos de un especialista.

Un sistema completo, no solo una tarima

El verdadero poder de este modelo está en la estandarización y la predictibilidad que trae a toda la operación. Para una planta automotriz, los beneficios se sienten de inmediato:

  • Menos daños a componentes: La construcción robusta y consistente de estas tarimas es un seguro para las piezas de alto valor, tanto en el movimiento interno como en el transporte hacia el cliente.
  • Flujo de materiales sin fricción: Sus dimensiones uniformes garantizan total compatibilidad con montacargas, transportadores y sistemas de almacenamiento automatizado (AS/RS), evitando paradas inesperadas en la línea.
  • Auditorías más sencillas: Un inventario de tarimas estandarizado simplifica enormemente el control y la contabilidad de activos, un punto crucial para cualquier auditoría de calidad IATF 16949.

Este mapa conceptual lo resume perfectamente, mostrando cómo este sistema se integra en tres pilares clave de la operación.

Mapa conceptual de la Tarima CHEP, destacando sus beneficios en eficiencia, logística y sostenibilidad.

Como se puede ver, la eficiencia, la logística y la sostenibilidad no son ventajas aisladas. Son resultados directos y conectados de adoptar un sistema estandarizado.

En el sector automotriz, donde el just-in-time es la regla de oro, una tarima no es un simple soporte de carga. Es un habilitador del ritmo de producción. Un fallo en su calidad o disponibilidad puede crear cuellos de botella que cuestan miles de dólares por minuto de paro de línea.

No es casualidad que dentro de la industria del empaque en México, que ya representa el 1.8% del PIB nacional, este tipo de sistema se haya consolidado como un estándar de facto. Estudios en la región del Bajío han demostrado que usar tarimas estándar de 1.02 x 1.20 metros con tratamiento térmico puede reducir los daños en piezas hasta en un 30% durante la manipulación interna. Aprenda más sobre el impacto de los empaques estandarizados.

Comparativa de sistemas de tarimas para la industria automotriz

Para un gerente de planta, la elección del sistema de tarimas correcto tiene implicaciones directas en el costo, la eficiencia y el cumplimiento normativo. A continuación, comparamos las tres opciones principales bajo los criterios más relevantes para el sector automotriz.

Criterio Sistema Tarima Tipo CHEP Tarima de Madera Estándar Tarima de Plástico Genérica
Costo Inicial (CAPEX) Nulo. Es un gasto operativo (OPEX) mensual o por uso. Ideal para no descapitalizar la operación. Alto. Requiere una inversión inicial significativa para comprar todo el inventario. Muy Alto. La inversión inicial es considerablemente mayor que la de la madera.
Costos Ocultos Mínimos. Mantenimiento, reparación y reemplazo están incluidos en el servicio. Altos. Incluye costos de reparación, almacenamiento, tratamiento térmico y desecho. Moderados. Menos reparaciones, pero el costo de reemplazo por pérdida o daño es elevado.
Calidad y Estandarización Máxima. Todas las tarimas cumplen especificaciones exactas. Ideal para automatización y robótica. Variable. La calidad puede ser inconsistente entre proveedores y lotes, un riesgo para los sistemas AS/RS. Alta. Muy consistentes en peso y dimensiones, pero con poca flexibilidad de diseño.
Disponibilidad Garantizada. El proveedor gestiona el inventario y asegura la entrega a tiempo, crucial para picos de producción. Dependiente de la gestión interna. Riesgo de escasez si la planeación falla. Sujeta a la compra. No hay flexibilidad para picos de demanda inesperados.
Gestión y Administración Simplificada. El proveedor se encarga de la logística inversa, inspección y limpieza. Libera recursos de su equipo. Compleja. Requiere un equipo dedicado para gestionar inventario, reparaciones y logística. Intensiva. Se debe gestionar el ciclo de vida, la limpieza y la recuperación.
Sostenibilidad Alta. El modelo de renta y reparación maximiza la vida útil y reduce residuos, alineado a metas corporativas. Baja-Media. Vida útil más corta y mayor generación de residuos. El reciclaje es limitado. Media-Alta. Son reciclables, pero su producción consume más energía.
Ideal para… Operaciones just-in-time, cadenas de suministro complejas (Tier 1, 2, 3) y empresas con enfoque en OPEX. Empresas con flujos de materiales estables y predecibles que prefieren la propiedad de activos. Industrias con estrictos requisitos de higiene (farma, alimentos) o circuitos cerrados.

Como muestra la tabla, la elección va más allá del costo por unidad. El sistema tipo CHEP se alinea perfectamente con las demandas de flexibilidad, calidad y eficiencia de la industria automotriz, convirtiendo un gasto en una inversión estratégica que protege el flujo de producción.

Especificaciones técnicas que optimizan su operación diaria

Para quienes estamos en el día a día de la logística o del Mantenimiento, Reparación y Operaciones (MRO) en una planta automotriz, sabemos que la diferencia entre una operación que fluye y un cuello de botella carísimo está en los detalles técnicos. La tarima tipo CHEP es mucho más que "la tarima azul"; es un estándar diseñado por y para la eficiencia y seguridad en entornos de alta demanda.

El secreto de su éxito arranca con sus dimensiones estandarizadas. Con una medida de 1.02 x 1.20 metros, esta tarima está calculada para integrarse sin fricciones en cualquier sistema logístico moderno. Esta uniformidad no es casualidad; es una decisión de diseño para eliminar las variables que causan paros en la línea de producción y en el almacén.

Cinta métrica con 'ESPECIFICACIONES TECNICAS' en un almacén industrial con palets y un montacargas.

Más allá de las medidas: la clave está en el material

Tradicionalmente, la tarima tipo CHEP se construye con madera de alta densidad, elegida por su aguante y durabilidad. Un punto crítico, sobre todo para plantas que exportan o reciben componentes internacionales, es el cumplimiento de la Norma Internacional sobre Medidas Fitosanitarias (NIMF 15).

Esta regulación exige un tratamiento térmico o fumigación para evitar la propagación de plagas. La gran ventaja de usar un sistema de pooling es que la responsabilidad de certificar y mantener este cumplimiento recae en el proveedor. Esto le quita a su equipo una carga administrativa y un riesgo normativo enorme, liberándolo para enfocarse en la planeación logística.

Sin embargo, las operaciones más avanzadas ya están mirando hacia adelante. Las tarimas de plástico reforzado, como las que ofrecemos en CODESAN, son la evolución natural: eliminan por completo la necesidad de tratamientos fitosanitarios y ofrecen una vida útil mucho mayor, especialmente en circuitos cerrados internos.

Capacidad de carga: una garantía de seguridad

Una de las especificaciones más importantes en la industria automotriz es, sin duda, la capacidad de carga. Se divide en dos conceptos clave:

  • Carga dinámica: Es el peso máximo que la tarima soporta mientras está en movimiento, por ejemplo, cuando la levanta un montacargas. El estándar de una tarima tipo CHEP soporta hasta 1,500 kg de forma segura.
  • Carga estática: Se refiere al peso que puede aguantar cuando está quieta, apilada en el piso o en un rack. Su capacidad aquí es mucho mayor, algo fundamental para exprimir cada metro cúbico de su almacén.

Estas cifras no son solo números, son una promesa de seguridad. Usar tarimas que no cumplen estas especificaciones es una invitación a fallas estructurales, daños a componentes de alto valor y, lo peor de todo, accidentes laborales.

De hecho, la uniformidad dimensional de 1.02 x 1.20 m ha demostrado dar un mayor equilibrio a las cargas apiladas, logrando una reducción de incidentes de vuelco en un 15% en rutas logísticas clave como las del Bajío. Es más, las alternativas de plástico reforzado pueden alcanzar capacidades de hasta 15 toneladas estáticas, elevando la eficiencia operativa en un 40% para clientes Tier 2 que manejan componentes pesados y densos. Puede descubrir más sobre la optimización logística en informes anuales de la industria.

Integración perfecta con sistemas automatizados

La verdadera prueba de fuego para cualquier especificación técnica es cómo se comporta en el mundo real. La precisión dimensional de la tarima tipo CHEP garantiza una compatibilidad total con el equipamiento estándar de cualquier planta moderna.

En un entorno donde cada minuto de inactividad se traduce en pérdidas de miles de dólares, la compatibilidad no es una conveniencia, es una necesidad. Una tarima que se atora en un conveyor o que no embona bien en un sistema AS/RS detiene toda la producción.

Esta estandarización asegura una interacción perfecta con:

  • Montacargas y patines hidráulicos: Las 4 entradas permiten el acceso desde cualquier lado, agilizando las maniobras en espacios apretados.
  • Sistemas Automatizados de Almacenamiento y Recuperación (AS/RS): Su consistencia en peso y dimensiones es vital para que los sensores y robots de estos sistemas trabajen sin errores.
  • Contenedores industriales: Son la base ideal para contenedores estándar como los de ORBIS o Ropak, creando una unidad de carga estable y segura.

En resumen, cada detalle técnico de una tarima tipo CHEP está pensado con un solo objetivo: hacer que su operación diaria sea más predecible, más segura y, al final del día, mucho más productiva.

Renta vs. compra: el análisis financiero que define tu estrategia logística

Tomar la decisión entre rentar o comprar tarimas es una de las encrucijadas financieras más serias para cualquier gerente de logística o compras en la industria automotriz. No se trata simplemente de poner el precio de una tarima junto a una cuota de renta. Es un análisis que impacta directamente al capital de la empresa (CAPEX), a los gastos operativos (OPEX) y a la eficiencia de toda la operación.

Para una planta Tier 2 o Tier 3, donde cada peso invertido tiene que rendir al máximo, es clave entender esta diferencia. Cuando compra sus propias tarimas, está haciendo un desembolso fuerte de CAPEX, inmovilizando capital que podría usar para maquinaria más productiva. En cambio, un modelo de renta como el de las tarimas tipo CHEP, convierte ese gasto en un OPEX, un costo operativo predecible y mucho más manejable.

Este cambio de enfoque financiero le da agilidad y libera recursos. En lugar de estar depreciando un activo, está pagando por un servicio que funciona.

Los costos ocultos de ser dueño de sus tarimas

Ser propietario de un activo como una tarima va mucho más allá de lo que pagó por ella. Ser dueño implica una serie de costos y responsabilidades administrativas que casi siempre se subestiman. Estos "costos ocultos" son una fuga silenciosa que mina la rentabilidad de su operación.

La lista de gastos que vienen con la compra de tarimas es larga y afecta a varios departamentos:

  • Mantenimiento y reparación: Las tarimas de madera se desgastan. Esto obliga a tener un equipo, un espacio y un presupuesto dedicado únicamente a repararlas.
  • Almacenamiento de tarimas vacías: ¿Qué hace con las tarimas que no está usando? Ocupan metros cuadrados valiosísimos en su almacén, espacio que podría estar usando para producto terminado o materia prima.
  • Gestión y control de inventario: Necesita gente para contar, clasificar y auditar su inventario de tarimas. Es una tarea que consume tiempo y recursos, pero no añade valor directo a la producción de sus componentes.
  • Disposición final: Cuando una tarima ya no sirve, tiene que deshacerse de ella siguiendo normativas ambientales. Eso significa más costos y administración.

CAPEX vs. OPEX: el impacto en tus finanzas, número por número

Vamos a ponerlo en blanco y negro con una perspectiva financiera. Imagina que su planta necesita un inventario base de 5,000 tarimas. A un costo promedio de $350 MXN por unidad, hablamos de una inversión de CAPEX de $1,750,000 MXN. Ese capital se queda ahí, estancado en activos de soporte logístico.

Ahora, veamos el modelo de renta (pooling). Este sistema transforma ese gasto de capital en un gasto operativo (OPEX) mensual o diario. Si la tarifa por uso es de $1.50 MXN al día por cada tarima que tiene en circulación, su gasto se ajusta a la demanda real. En un mes de alta producción, el costo subirá, pero en un mes de menor actividad, el gasto baja automáticamente. Esa es una flexibilidad financiera que la compra simplemente no le puede dar.

El modelo de renta le permite pagar por la función de la tarima (mover su producto), no por la propiedad de la misma (un activo que se deprecia y genera gastos). Ahí está la verdadera diferencia estratégica.

Este enfoque basado en OPEX es crucial en la industria automotriz, que es tan volátil y donde los volúmenes de producción pueden cambiar de un mes a otro.

Un escenario práctico en una planta Tier 2

Imaginemos una planta proveedora Tier 2 en el Bajío. Su operación requiere mover 2,000 tarimas diarias entre sus líneas de producción y su centro de distribución.

Escenario 1: Compra Directa

  1. Inversión Inicial (CAPEX): Comprar 8,000 tarimas para tener un colchón de seguridad. A $350 por unidad, la inversión es de $2,800,000 MXN.
  2. Costos Operativos Mensuales (OPEX):
    • Sueldo de 2 personas para gestión y reparación: $30,000 MXN.
    • Materiales de reparación y herramientas: $15,000 MXN.
    • Costo estimado del espacio de almacén para tarimas vacías: $20,000 MXN.
    • Total OPEX Mensual: $65,000 MXN.

Escenario 2: Renta (Pooling)

  1. Inversión Inicial (CAPEX): $0 MXN.
  2. Costos Operativos Mensuales (OPEX):
    • Renta de 2,000 tarimas al día a una tarifa negociada. El costo está 100% ligado al volumen de producción.
    • No hay costos de reparación, ni de almacenamiento de vacíos, ni de gestión. De todo eso se encarga el proveedor.

El análisis habla por sí solo. El modelo de renta no solo evita una inversión de capital de varios millones, sino que también elimina una carga administrativa y costos operativos fijos. Le permite a su equipo de logística y compras enfocarse en lo que de verdad importa: negociar con proveedores de componentes y optimizar rutas.

Impulsando la sustentabilidad y el cumplimiento normativo

Para cualquier planta del sector automotriz en México, la sustentabilidad ya no es un tema de relaciones públicas. Se ha convertido en un pilar estratégico, una condición no negociable que exigen las armadoras globales y los corporativos. Hoy, cada decisión de compra y cada proceso logístico se mide bajo la lupa de su impacto ambiental.

Es justo aquí donde la elección de una tarima tipo CHEP o un sistema alternativo de renta cobra una relevancia enorme. No es solo mover piezas; es una acción que impacta directamente en los objetivos de sustentabilidad (ESG) de toda la compañía.

La economía circular en el día a día de su operación

Adoptar un modelo de pooling o de renta de tarimas es, en pocas palabras, sumarse a la economía circular. Es dejar atrás el viejo modelo de "comprar, usar y desechar" para entrar en un ciclo de reutilización, reparación y reintroducción constante de los activos.

Cada tarima que llega a su planta ya ha sido inspeccionada. Cuando termina su función, se recolecta, se revisa de nuevo y, si es necesario, se repara para volver a ponerse en circulación. Este sistema extiende su vida útil de forma exponencial y minimiza drásticamente la generación de residuos.

Trabajador con mascarilla repara una tarima de madera en un almacén, rodeado de pilas de palets, ilustrando la economía circular.

Al final del día, esto no solo reduce la necesidad de talar árboles, sino que optimiza el uso de recursos a lo largo de toda la cadena de valor, un punto cada vez más auditado por clientes y reguladores.

Un sistema de tarimas gestionado profesionalmente significa menos tarimas rotas abandonadas en sus patios, menos costos para disponer de ellas y una reducción directa de su huella de carbono.

Visualícelo como un ciclo cerrado y eficiente:

  1. Recepción y Uso: Recibe y utiliza las tarimas que necesita, con la certeza de que cumplen con un estándar de calidad uniforme.
  2. Recolección: Una vez que las tarimas cumplen su ciclo en su operación, el proveedor se encarga de recogerlas.
  3. Inspección y Reparación: Cada unidad es revisada. Las que lo necesitan, son reparadas bajo especificaciones muy estrictas.
  4. Reintroducción: Las tarimas reacondicionadas vuelven al sistema, listas para ser usadas por otro socio en la cadena de suministro.

Este proceso es la clave para reportar una reducción tangible en el consumo de recursos naturales, alineándose con las métricas de ESG (Environmental, Social, and Governance) que los corporativos exigen cada vez con más fuerza.

Cumplimiento normativo y las ventajas bajo el T-MEC

La sustentabilidad va más allá de la buena imagen; tiene implicaciones legales y comerciales muy serias, sobre todo en el marco del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Este acuerdo comercial incluye capítulos específicos sobre protección ambiental que elevan los estándares para todas las empresas de la cadena de suministro norteamericana.

Un proveedor estratégico de tarimas no solo le entrega un producto; le entrega cumplimiento. Le asegura que cada unidad cumple con normativas fitosanitarias como la NIMF 15 para la exportación y que su operación logística contribuye activamente a las metas ambientales del T-MEC.

Además, un socio logístico como CODESAN va un paso más allá. Ofrecemos alternativas de plástico reciclado que no solo son más duraderas e higiénicas, sino que su fabricación a partir de materiales reciclados potencia aún más los objetivos de economía circular de su empresa. Esto se traduce en mejoras directas en su huella de carbono y, al mismo tiempo, en una optimización de sus costos operativos.

Los casos de éxito hablan por sí solos. Empresas como CULTIBA han optimizado flotas de 6,875 camiones usando la renta de tarimas, logrando reducir sus emisiones en un 18% gracias a la eficiencia en el apilado. En la región del Bajío, estos sistemas no solo estandarizan los flujos de materiales, sino que pueden reducir los daños a productos en un 25% y los costos de MRO en un 15% anual. Todo esto mientras se priorizan opciones que extienden la vida útil del empaque. Puede descubrir más sobre el impacto de la estandarización en este análisis de la industria.

¿Está su operación lista para un sistema de tarimas estandarizado?

Migrar a un sistema de tarima tipo CHEP, o a una alternativa compatible, es un movimiento estratégico que reconfigura su flujo logístico. Si usted es gerente de planta, logística o compras en la industria automotriz, analice estos puntos clave para tomar la mejor decisión para su operación.

Mida su flujo de materiales y volumen

El punto de partida es tener una radiografía clara de su operación. ¿Cuántas tarimas entran y salen de su planta cada día? ¿Su volumen es constante o tiene los picos de demanda característicos de la industria?

Un sistema de pooling (renta) brilla cuando el volumen es alto y la rotación es constante. Si su planta maneja más de 500 movimientos de tarima al día, gestionar un inventario propio se convierte en un gasto operativo que no para de crecer.

Comprar tarimas puede tener sentido para flujos pequeños y muy predecibles. Sin embargo, el modelo de renta le da una flexibilidad casi imposible de igualar para ajustarse a los cambios de producción que el sector automotriz exige.

La complejidad de su cadena de suministro es clave

Ahora, analice su red. ¿Sus tarimas se mueven en un circuito cerrado, donde siempre regresan a su planta? ¿O su cadena es abierta, con envíos a múltiples destinos de los cuales es muy difícil que vuelvan?

  • Cadenas cerradas: Aquí, tanto la compra como la renta pueden funcionar. Sin embargo, las soluciones de plástico reforzado que ofrecemos en CODESAN tienen una durabilidad muy superior, lo que maximiza el retorno de la inversión si decide comprar.
  • Cadenas abiertas o complejas: En este escenario, el modelo de pooling es prácticamente indispensable. Intentar recuperar sus propios activos, gestionar las pérdidas y asegurarse de tener siempre tarimas listas para el siguiente envío es una pesadilla logística.

Imagine a un proveedor Tier 2 o Tier 3 que manda componentes a distintas armadoras en el Bajío y el norte del país. Intentar recuperar sus propias tarimas es una batalla perdida. Un sistema estandarizado externaliza este problema, dejándolo libre para enfocarse en la calidad de su producto.

¿Cuánto vale su espacio de almacenamiento?

El espacio en una planta de manufactura es oro molido. ¿Se ha detenido a pensar cuánto de ese valioso espacio dedica hoy a almacenar tarimas vacías, dañadas o esperando a ser reparadas?

Las tarimas compradas exigen un área considerable para guardarlas y darles mantenimiento. En cambio, un sistema de renta funciona con una lógica just-in-time. Usted recibe solo las tarimas que necesita, cuando las necesita. El proveedor se encarga de retirar las que ya no usa, liberando metros cuadrados que puede destinar a actividades que sí generan valor.

No olvide las normativas y sus objetivos estratégicos

Por último, hay que mirar hacia el futuro. ¿Exporta componentes a Estados Unidos o Canadá? ¿Su corporativo tiene metas de sustentabilidad cada vez más exigentes? Las respuestas a estas preguntas pueden inclinar la balanza.

Aquí le dejamos una tabla sencilla para evaluar los factores más comunes y ayudarle a tomar una decisión informada.

Puntos de evaluación para la selección de tarimas

Factor de Decisión Pregunta Clave a Responder Impacto en la Operación (Alto/Medio/Bajo) Solución Recomendada (Pooling/Compra)
Normas de Exportación ¿Sus tarimas deben cumplir con la NIMF 15 para envíos internacionales? Alto Pooling. El proveedor garantiza el cumplimiento, eliminando el riesgo y la carga administrativa para su equipo.
Presupuesto (CAPEX vs OPEX) ¿Prefiere evitar una inversión inicial fuerte y optar por un gasto operativo predecible? Alto Pooling. Convierte una inversión de capital (CAPEX) en un costo operativo mensual (OPEX) ajustado a su demanda.
Metas de Sustentabilidad ¿Necesita reducir su huella de carbono y minimizar la generación de residuos sólidos en su planta? Medio-Alto Pooling. Se alinea con la economía circular, maximizando la reutilización y reduciendo la necesidad de desechar tarimas.

Analizar estos puntos no solo le dirá si está listo para un sistema estandarizado, sino que le mostrará el camino hacia la solución que mejor encaja con las necesidades únicas y demandantes de su planta.

¿Y si su proveedor de tarimas fuera un verdadero socio logístico?

En la industria automotriz, decidirse por una tarima tipo CHEP es apenas el punto de partida. La verdadera optimización de su cadena de suministro viene de la mano de un socio que entienda las presiones de su planta, los picos de producción y la necesidad de una ejecución impecable. Más que un proveedor, necesita un aliado que le ofrezca soluciones integrales.

Ahí es donde CODESAN marca la diferencia. Conocemos de primera mano que las operaciones de una armadora o un proveedor Tier 2 en el Bajío no tienen margen para el error. Por eso, hemos creado un portafolio de soluciones que va más allá de la tarima estándar, siempre con la durabilidad, la higiene y la eficiencia en mente.

Alternativas de plástico reforzado que superan a la madera

Aunque la tarima de madera ha cumplido su función, la realidad de las plantas modernas pide más. Ofrecemos alternativas de plástico reforzado que son totalmente compatibles con los sistemas de pooling y con sus equipos de manejo de materiales actuales.

Estas tarimas plásticas se traducen en ventajas operativas tangibles para su planta:

  • Durabilidad a toda prueba: Aguantan los impactos y el uso rudo del día a día mucho mejor que la madera. Esto significa menos reemplazos y reparaciones.
  • Higiene y limpieza sencillas: Al ser impermeables, son muy fáciles de limpiar. Este es un punto clave para mantener altos estándares de calidad y evitar la contaminación de componentes sensibles.
  • Cero riesgo fitosanitario: Olvídese de la norma NIMF 15. Al ser de plástico, estas tarimas simplifican por completo sus procesos de exportación.

Servicios que le agregan valor real a su operación

En CODESAN, no solo vendemos productos; construimos alianzas. Nuestro trabajo es asegurarnos de que su equipo, ya sean tarimas o contenedores, funcione a su máximo potencial durante todo su ciclo de vida.

Un contenedor o una tarima es un activo que debe generar valor, no problemas. Nuestro enfoque es extender su vida útil y asegurar su disponibilidad para que su equipo se concentre en producir, no en gestionar empaques.

Hemos diseñado nuestros servicios pensando específicamente en las necesidades de la industria automotriz y manufacturera:

  • Venta y renta, usted elige: Le damos flexibilidad financiera. Puede optar por la compra directa para sus circuitos cerrados, o bien, un modelo de renta que convierte la inversión en un gasto operativo (OPEX) claro y predecible.
  • Mantenimiento que previene problemas: Implementamos programas para revisar y mantener su inventario de contenedores y tarimas en condiciones óptimas, evitando sorpresas.
  • Reparación especializada: ¿Un contenedor dañado? Nuestro equipo técnico lo repara, extendiendo su vida útil y maximizando el retorno de su inversión.

Desde nuestra base en el corazón del Bajío, garantizamos tiempos de entrega cortos y una comunicación directa. Entendemos sus necesidades porque vivimos y respiramos la misma realidad industrial. Con CODESAN, no solo obtiene una tarima; obtiene un socio comprometido con optimizar cada eslabón de su logística.

Resolvemos sus dudas sobre las tarimas tipo CHEP

En el día a día de una planta automotriz, surgen preguntas muy prácticas que necesitan respuestas rápidas y claras. Aquí resolvemos las dudas más comunes que enfrentan los gerentes de logística y compras al trabajar con un sistema de tarima tipo CHEP.

¿Qué pasa si una tarima se daña o se pierde?

Esta es una de las mayores preocupaciones en cualquier operación. En un sistema de pooling como el de CHEP, el proceso es bastante directo.

  • Daños por uso normal: El desgaste operativo está cubierto por el contrato de renta. Las tarimas se recolectan, el proveedor las inspecciona y las repara sin generarle un costo extra.
  • Pérdida o daño grave: Si una tarima se pierde o sufre un daño que la deja fuera de combate (por ejemplo, si la aplasta un montacargas), entonces sí hay un costo involucrado. El proveedor le facturará una tarifa para reponer ese activo. Por eso es tan importante llevar un control estricto de las entradas y salidas.

¿Cómo se maneja el inventario de tarimas?

La gestión en un modelo de pooling es una responsabilidad compartida. Su equipo se encarga de registrar qué tarimas entran y salen de su planta, pero la visión global y la administración pesada la lleva el proveedor.

El sistema funciona con "cuentas de balance". Cuando recibe tarimas de un proveedor, se abonan a su cuenta. Cuando las envía a su cliente (por ejemplo, a la armadora), se restan de su cuenta y se suman a la de ellos.

Este modelo de transferencia simplifica enormemente la contabilidad. En lugar de contar tarimas físicas en un inventario estático, está gestionando un flujo constante dentro de una red compartida. Esto reduce drásticamente la carga administrativa para su equipo.

¿Y si mis proveedores no usan el sistema CHEP?

Esta es una situación muy común. Es probable que usted opere bajo el estándar CHEP, pero que un proveedor Tier 3 más pequeño le envíe componentes en tarimas de madera de un solo uso.

Aquí es donde un socio estratégico como CODESAN puede darle soluciones a la medida:

  • Programas de transferencia: Le ayudamos a recibir la mercancía en tarimas no estándar y a transferirla de inmediato a tarimas de plástico reforzado o tipo CHEP. Así, todo lo que entra a su sistema interno ya cumple con sus estándares, sin generar cuellos de botella.
  • Soluciones híbridas: Ofrecemos modelos de renta y venta de tarimas de plástico totalmente compatibles. Esto le permite tener su propio inventario para circuitos cerrados con ciertos proveedores y, al mismo tiempo, usar el sistema de pooling para el resto de la operación.

La meta no es obligar a toda su cadena de suministro a adoptar un solo modelo. Se trata de crear un sistema flexible que se adapte a su realidad, garantizando que la calidad y la eficiencia se mantengan dentro de su planta, que es donde el control es más crítico.


En CODESAN, no somos un simple proveedor. Nos convertimos en su socio estratégico en el Bajío para optimizar cada movimiento de su operación logística con soluciones de empaque duraderas y servicios que alargan la vida útil de sus activos. Descubre cómo podemos potenciar tu cadena de suministro en codesan.com.mx.